El vino protagonista de muertes y envenenamientos

A lo largo de la historia muchos han sido los casos en que ilustres y afamados personajes  han sido despachados por envenenamiento. El vino ha sido uno de los medios utilizados para encubrir el fatídico brebaje, y que el susodicho en cuestión no detectase el mortífero elemento y sucumbiese al trágico destino.

Casos tan peculiares como el de Calcas que vivió en el siglo XIII A.c. el cual, estando plantando viñas en su propiedad, el vecino le vaticinó que viviría el tiempo suficiente como para beber el vino de aquellas uvas. Pasado el tiempo, con las uvas maduradas, Calacas invitó a su vecino a beber el vino. Al levantar la copa, el vecino le repitió su profecía, lo que le provocó un ataque de risa tal que se ahogó falleciendo.

El mayor pensador de la historia, Sócrates, a sus 70 años de edad fue acusado, juzgado y condenado por no reconocer a los dioses y corromper a la juventud. El castigo que se le impuso fue el habitual de la época, muerte por la ingestión de cicuta. Acto que el mismo filósofo aceptó, pero mezclando el veneno en su copa de vino.

Ya en época de los romanos el vino corría a raudales, no solamente en la conocidas bacanales, si no que se consumía a diario. Se estima  que se bebían 5 litros por pesona y día, y si erán “Saturnales”, fiestas en honor al dios Saturno, el exceso estaba garántizado. Como consecuencia de los excesos los romanos fallecían o sufrían graves enfermedades como los emperadores Claudio, Calígula o Nerón. No por el consumo de vino o su envenenamiento, sino por el plomo que utilizaban para recubrir las ánforas y así hacerlas estancas.

En otras ocasiones, el envenenador se envenena a sí mismo por error, como es el caso de Alejandro VI, el papa Borgia.  Corría el año 1503 cuando el Cardenal Adriano de Corneto ofrecía una cena de despedida al hijo del Papa (César Borgia), tras ésta ambos, padre e hijo, cayeron enfermos, mueriendo el primero y quedando el segundo gravemente enfermo de por vida. Los rumores dicen que fué el hijo el que se equivocó de copa de vino al dispensar el veneno, otros que fue el cardenal, otros que fue malaria, … a saber.

En el caso del famoso Rasputín, popularmente conocido como el Monje loco, fué el vino lo que le salvó la vida. El principe Yusúpov invitóa a Rasputín a una fiesta a palacio con el ojeto de presentarle a su esposa, a lo cual éste aceptó. Un gran banquete de dulces y pasteles cargados de cianuro potásico esperaban al Monje y así envenenarle, a los cuales no puso reparo y comió. Entre bocado y bocado, el pricipe ofrecía a Rasputín vasos de vino dulce sin saber que le estaba salvando la vida. Un pequeño malestar recorrió el cuerpo del envenenado pero poco más.

Un ultimo caso curioso, en 1478 George Plantagenet , Duque de Clarence, fué acusado de conspirar contra su hermano Eduaro IV, condenado y ordenado decapitar. Ante esta sentencia, el propio George declaró que su ejecución se realizaría sumergiéndole en un barril de malvasía, gran aficionado a esta variedad de uva, siguiendo su deseo.

 

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