Valdevimbre: el pueblo de las bodegas restaurante

Valdevimbre, el pueblo leonés donde sus tradicionales bodegas se convierten en restaurantes y la reina de las uvas es la variedad Prieto Picudo

En mis diferentes viajes a lo largo de los años a la conocida tierra como «Paraíso Natural» (Asturias), he visto como un pequeño pueblo con apenas un millar de habitantes se ha convertido en parada obligada. Viajeros de diferente procedencia, cuyo camino recorre la famosa Vía de la Plata a la altura de León, recalan en esta población para hacer un alto en el camino y disfrutar de su buena gastronomía.

Conozco Valdevimbre cuando el trayecto Benavente – León pasaba imperiosamente por la N-630. De eso ya ha llovido, y quizás la inauguración de la autopista A-66 sea una de las pocas aperturas de carreteras que hayan beneficiado a un pueblo. Hasta esa fecha Valdevimbre era un pueblo viticultor, desconocido, que elaboraba vinos para consumo propio en hogares. Treinta años después Valdevimbre ha sabido reconvertir su tradición vitivinícola de la zona en un reclamo gastronómico.

El pueblo…..

Valdevimbre como pueblo a simple vista no tiene un gran encanto. Situado a 20 minutos de León, su real atractivo se encuentra bajo tierra. En gran parte de Castilla-León, es muy habitual que sus habitantes dispongan de bodegas familiares que se utilizan para la elaboración casera de vinos y bajar para merendar. En esta ocasión los habitantes de Valdevimbre han reconvertido estas bodegas en bonitos restaurantes, en los que la decoración castellana, sus recogidas salas, sus pasillos… hacen de las estancias un lugar íntimo y acogedor.

Las tierras que rodean al pueblo también han sufrido un importante cambio. Años atrás unos pocos viñedos decoraban el paisaje entre cultivos de cereales. Hoy en día ese paisaje se ha tornado de vides, y por supuesto de bodegas. Una vista desde la carretera de entrada nos anuncia la clara apuesta por el vino. Otro punto a destacar es la inclusión dentro de la actual D.O. León, lo que sitúa a Valdevimbre dentro de mapa vinícola nacional.

Sus vinos….

Entre las variedades de la zona destacan en blancas Albarín, Verdejo y Godello, mientras que en tintas Mencía y  Prieto Picudo, esta ultima reina en sus campos. En los varios viajes que me han llevado hasta Valdevimbre he podido probar varios vinos o bien traerlos para catar en casa. Los tintos de Prieto Picudo son de un marcado carácter afrutado, su acidez y fructosidad hacen de ellos unos vinos de sabor especial, diferente, donde predominan notas minerales y especiadas. En boca son secos y poseen alta tanicidad.

En blancos mi portafolio se queda limitado de momento en los vinos de uva Albarín. Vinos frescos, intensos en aromas, ligeros y fáciles de beber, en los que la buena acidez está presente.

Los restaurantes….

Soy muy de piñón fijo. Cuando encuentro un sitio que satisface mis necesidades gastronómicas me quedo con él. Soy fiel mientras estas expectativas se vean cumplidas. De todas las opciones que Valdevimbre ofrece, La Cueva del Cura es la única que conozco (del resto no puedo opinar).

Buenos platos típicos de la zona, atento servicio y buen vino. Poco más se necesita para disfrutar de una buena mesa. Su carta de vinos refleja únicamente  elaboraciones de la zona y las suyas propias (desde hace unos años el restaurante dispone de bodega propia). Precios razonables  y un entrono diferente hacen de este lugar un sitio muy recomendable.

Conclusiones….

Una parada que os invito a realizar, seguro que no os defrauda,  por la calidad de su gastronomía, el encanto que tiene un restaurante cueva, y sus vinos. Unos vinos que merece la pena conocer, y que además si sois quien conduce teneis opciones. Bien tomar vino por copas o también podéis comprar botellas para llevar a precio de tienda.

 

 

 

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