Bodegas Valdemar el enoturismo accesible

Bodegas Valdemar ofrece una completa experiencia de enoturismo en el que los detalles marcan la diferencia. Tradición y accesibilidad con el vino como protagonista

Con la todavía resaca festiva de la jornada en la que Bodegas Valdemar celebró su 130 aniversario, me acerco a la localidad alavesa de Oyón para conocer «in situ» su trabajo. Una jornada para recorrer sus instalaciones de donde saldrán los vinos de esta más que centenaria bodega. Vinos con larga tradición riojana.

Desde Logroño la vista es cómoda, solamente unos pocos minutos separan la bodega de la capital riojana. Si hay algo que llama la atención, a parte del espacio que ocupan sus instalaciones, es la buena organización y  disposición de los diferentes espacios. Una ruta establecida que separa la bodega tradicional de la destinada a sus elaboraciones top, los «vinos boutique».

La Bodega….

Cada edificio está bautizado con los nombres de las diferentes fincas de las que saldrán la uvas para la elaboración de sus vinos (Alto Cantabria, Marquesado,…etc.), donde la accesibilidad está cuidada hasta el más mínimo detalle. Durante todo el recorrido, personas con diferentes grados de discapacidad, tienen la oportunidad de poder realizar la visita y disfrutar de una jornada de enoturismo adaptada a sus necesidades, siendo Valdemar la primera bodega en implantar las vistas inclusivas (Premio Drinks International. 2018).

Como en toda bodega, la visita comprende las diferentes salas con tanques de fermentación, barricas, el botellero, cata de vinos… lo que diferencia al resto de bodegas en Valdemar son los cuidados detalles.

El principal es la elaboración de sus vinos en dos líneas totalmente separadas. Por un lado los vinos de elaboración tradicional, mientras que por otro los denominados «vinos boutique», los de alta gama. Para estos últimos una sala especialmente dispuesta, en la que factores como temperatura, humedad, aireación,…etc. están controlados para que los vinos resultantes sean de la más alta calidad.

La gran sala de barricas también está diseñada pensando en aportar las condiciones óptimas para la crianza del vino. Así, un diseño a la medida en su estructura hace que detalles como ventilación, temperatura o el no uso de sumideros eviten posibles malos olores que contaminen el vino.

El botellero….

Bodegas Valdemar también aquí mantiene su filosofía de separar sus producciones. Esta vez será por periodo de crianza. Una primera sala en la que se estabilizan los vinos de crianza, abre paso a un impresionante botellero donde los vinos de más larga crianza, Reserva y Gran reserva, reposan plácidamente para perfilarse como grandes vinos.

El winebar…..

Tras el recorrido por sus instalaciones la visita desemboca en el «winebar». Un espacio abierto al público para tomar un vino con los viñedos como imagen de fondo, el cual también en época estival se puede disfrutar en su terraza al pie de viña. Lugar donde también se realizan las catas. Una muy buena despedida, un buen cierre de jornada disfrutando de los colores otoñales que ofrece el viñedo con una copa de vino.

Conclusiones….

Una visita muy recomedable. Como ya conocerdor de los vinos de Bodegas Valdemar en diferentes catas y eventos esta es la guinda al pastel. No sólo conocer sus buenos vinos, si no como amante del vino viajar al origen, conocer el lugar donde nacen los vinos,  su historia y el trabajo que llevan detrás, complementa la percepción de estos. Te ayuda a comprenderlos con un mayor conocimiento, a disfrutarlos.

Nota: Para ampliar información sobre Bodegas Valdemar y sus vinos pincha en el enlace (Link)

 

 

 

 

 

 

 

 

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