Reflexiones de un winelover confinado

El sector del vino depende en gran medida de actividad presencial, tanto en formación, como en la promoción y su consumo. El covid-19 ha modificado todo esto. Cómo se presenta el futuro más inmediato? Qué alternativas hay?

No, no soy un condenado, no he cometido delito alguno ni falta por la que un juez me sentencie a un castigo que compense el incumplimiento de la ley. Es la situación general, la de querer vivir, donde un juez invisible e implacable con mano de hierro impone sin desobedecer ley alguna su sentencia a todos por igual, sin escrúpulos, sin distinciones, sin delito previo. Algunos, gracias a la buena labor de nuestros sanitarios y según las propias fuerzas disponibles, se agarran a la vida y logran vencerlo. Otros por desgracia, los menos fuertes, los mayores o los menos preparados (no se sabe aún por qué motivos) no  logran superar la pena impuesta, una injusta condena que impone sin ningún criterio este maldito covid-19. Y una parte, todavía por determinar, ni siente ni padece sus efectos.

La cuestión es que nos ha llevado a todos a una situación jamás vivida. La lucha para vencer a este invisible enemigo se libra en hospitales, en cada residencia de mayores, aislados del mundo exterior, en casa confinados, donde cada familia, cada persona libra su batalla particular. Quizás sea la guerra con más frentes abiertos y más batallas de la historia. El bicho, este maldito bicho, habita en cada esquina, en cada recoveco, en muchos de nosotros sin saberlo, esperando latente, agazapado a la espera de que pase su siguiente víctima. Por el momento, la situación exige quedarse en casa, aislarse del mundo (aquel que pueda y no tenga que ir al frente a luchar), los profesionales y amantes del vino también, no somos inmunes, nada nos diferencia en este aspecto del resto de mortales.

Cómo se presenta el horizonte en el sector del vino…..

En cuanto al vino, a los amantes y profesionales, qué podemos hacer? Qué opciones tenemos para desarrollar nuestro trabajo o en el caso de los aficionados mantenerse activo?. Cada uno tendrá sus obligaciones, su trabajo, y será esto lo que determine o no la necesidad de buscar alternativas. Sin catas, sin presentaciones, sin ferias ni salones de vinos, sin posibilidades de visitar bodegas, resumiendo sin ninguna actividad, nos hemos de sumergir en el mundo virtual. El vino desde un punto de vista profesional requiere de presencia, de contacto directo con el producto. Bien es cierto que adquirir conceptos teóricos, como muchas otras actividades o profesiones, no exigen estar presente para ello, pero en algún momento se requerirá para evolucionar, evaluar y terminar la formación. No cabe duda que ese momento llegará, y habrá que establecer las medidas y seguir las recomendaciones necesarias para llevarlo a cabo.

Otra apartado son los salones y ferias de vino, aquí el tema se presenta más peliagudo. La concentración de personas en un espacio reducido, el mantener las distancias, las copas de vino, escupir tras degustar….etc. son un hándicap que seguro retrasará la reapertura de estos eventos.

Ya nos ha adelantado el Gobierno la temida noticia, el sector del turismo que incluye hoteles, restaurantes y bares no estará activo antes de finales de año. Un jarro de agua fría para el sector del vino debido a que una parte importante de su consumo se genera en estos locales. Distribuidores y bodegas han de reconvertir parte de sus canales de distribución, por lo menos el tiempo que dure esta situación y que se establece largo, a los nuevos hábitos de consumo. El vino ya se consumía más en los hogares, e incluso ahora (por lógica) ha aumentando. La compra se ha centralizado en supermercados, vinotecas y tiendas online. El consumo en restaurantes y bares ha desaparecido. Cierto es que la tendencia en los últimos años apuntaba a la baja con un descenso desde el año 2003 en favor del consumo en hogares, y que en el año 2012 se situaba en el 37,5 % del total (el 62,5 % en hogares).

Es de esperar que esta pérdida de cuota de mercado no se trasladará en la medida que ha desaparecido. Por lo tanto, y bajo esta nueva situación, las bodegas han de trasladar sus esfuerzos, no para recuperar la totalidad de lo perdido, si no para paliar las pérdidas, poniendo todos sus esfuerzos en el consumo en hogares. La situación, y esto es una predicción personal, va para largo. Recuperar la confianza del consumidor fuera del hogar llevará su tiempo. Todo esto dentro del panorama nacional, quizás sean las exportaciones con la apertura de mercados en otros países lo que salve, en parte, al vino español. Una rápida apertura de las fronteras a nivel comercial, junto con el descofinamiento en otros países, sería un clavo ardiendo al que agarrarse.

El campo y las bodegas….

Otro punto a tener en cuenta es el de la producción. El campo no para, el trabajo en los viñedos continua al ritmo que se venía haciendo estos años atrás. La cosecha llegará y la uva ha de ser recogida. Quien no tenga viñedo comprará la cantidad que necesite, el que posea viñedos propios decidirá qué cantidad recoger y cuanto vino elaborar, ante la impronta de una bodega que ya se espera copada con unos límites de vino producidos altos esta pasada campaña. Pero hay quién sólo es viticultor, aquel que trabaja el campo para finalmente vender la cosecha, en este caso la uva. Encontrará quién bajo la situación de mercado quiera cargarse de uva sin saber que se venderá? y con la bodega llena de botellas del año anterior? Habrá capacidad de recepción en cuanto a espacio si no hay salidas estos meses? Parece que esta opción es poco factible, y me temo será una cosecha perdida, o por lo menos gran parte de ella. Todo ello sin entrar en los precios de compra de la uva, eso es otro triste cantar.

A todo esta situación se junta la parte financiera (pago a proveedores, los cobros, préstamos, la falta de liquidez, pago de impuestos y salarios…etc.), cada cual luchando con su propio drama.

Otra parte importante para las bodegas es el enoturismo. No es que sea muy importante dentro del conjunto, pero como dice el refrán: “grano no hace granero pero ayuda al compañero”. Un cifra que como todas suma. Hasta que se pueda garantizar la movilidad de las personas y se abran las bodegas al público, estas encuentran otra de sus fuentes de ingresos mermada.

Las puertas abiertas….

Es tiempo de replegarse, de replantear estrategias, de buscar salidas aunque sean temporales. Las crisis siempre, repito, siempre cambian los mercados y los hábitos de consumo, y el sector del vino tendrá que adaptarse. Quien no sea capaz de hacerlo lamentablemente sucumbirá. Los esfuerzos ahora deben estar orientados a la situación bajo la que vivimos, ya sean 2, 3, 6 o 9 meses. Muchas bodegas ya lo están haciendo, están poniendo sus ojos en el público finalista, en el consumidor. Canales y redes sociales como Zoom, Facebook, Twitter, Instagram…etc. se llenan de catas, ponencias, presentaciones, quedadas entorno al vino, en definitiva acciones que mantengan el consumo, al consumidor y a la propia marca viva. Las redes sociales son en este preciso momento el mejor medio para llegar al público objetivo, de entrar en cada hogar.

 Las ofertas directas al consumidor también son numerosas, atractivas algunas, con buenos descuentos pagando portes, (aquí los distribuidores tendrán algo que decir si no hay una acuerdo previo con la bodega). Soluciones iniciales, temporales, que no mantiene a una bodega, la venta al detalle no es la solución pero es otro de esos granos de los que hablábamos para añadir al granero.

La formación teórica es otro punto importante. Aprovechar este confinamiento para formarse, ampliar conocimientos, repasar conceptos, ..etc. es una buena opción. La formación nunca está de más.

Qué deparará el futuro……

Cada crisis siempre arrastra consigo un parte importante de empresas, eso es innegable. Muchas se quedarán en el camino, otras saldrán tocadas y aquellas que logren reinventarse o tengan capacidad para aguantar el tirón sobrevivirán. Pero en el caso de esta crisis sanitario-económica, será la que más dependerá de las maniobras políticas, de las ayudas y medidas que se establezcan para ayudar al sector. Unas empresas que ya venían tocadas de la anterior crisis del 2008, aquella de índole financiero, que ya realizó su particular criba. Aquellas que quedaron, las que aguantaron, estaban logrando recuperarse en mayor o menor medida de ella, hoy tienen un nuevo reto que afrontar, y no solamente financiero, también social.

No me gusta ser pesimista, siempre hay que procurar mirar con optimismo, pero negarse a ver la realidad sería peor que no afrontarla. De esta crisis cerrarán negocios, eso es evidente (entre ellos del sector horeca). El turismo, parte importante de nuestro PIB, no arrancará hasta que se garanticen los desplazamientos entre países. España puede hacer turismo interior, pero estarán lo españoles con ánimo y la confianza suficiente como para viajar? Y lo más importante. Estará el sector preparado o incluso autorizado a abrir para la campaña de verano? Parece ser que no. Preguntas de difícil respuesta, a las que sólo el tiempo y con el desarrollo de los acontecimientos tendremos resultas.

El distanciamiento social terminará. Cuándo?. Quién sabe. La aparición de un medicamento que palie los efectos del virus, o una vacuna capaz de evitar el contagio, o la inmunización del conjunto de la sociedad, en una de ellas estará la clave. Mientras se me hace difícil ver una situación a corto plazo que permita recuperar la actividad “normal”, si es que algún día se recupera tal y como la conocimos. Ojalá sea así. Mientras seguiremos asistiendo a catas, vino quedadas y ponencias virtuales, no queda otra. Personalmente las veo frías, distantes, pero por otro lado son una manera más de estar activo, conectado al vino, e incluso a veces de pasar un rato ameno, divertido. Todo a la espera de poder asistir a salones y ferias, catas y presentaciones, restaurantes y bares.

Muchos ánimos a todos aquellos que leéis estas líneas. Gracias por dedicar vuestro tiempo a esta reflexión personal. Espero por el bien de todos que esta situación cambie pronto. Fuerza a las bodegas, a bodegueros y viticultores, al sector horeca, al sector del vino…. bueno, para no dejarme a nadie, mucha suerte a todos.

4 respuestas a «Reflexiones de un winelover confinado»

    1. Ojalá sea así amigo por el bien de todos. Espero pronto poder tomarnos unos vinos juntos en alguna de esas bodegas que tanto nos gustan. Cuídate mucho

  1. Excelente reflexión y llena de lógica. Tendremos que adaptarnos todos y los últimos de la cadena, los “clientes” no nos quedará otra que cambiar nuestros hábitos, echar grandes dosis de paciencia y mantener un cuidado constante para garantizar la protección. Creo que tardaremos en volver a ser y a vivir como antes…

    1. Muchas gracias Tomás por tu comentario. Esperemos poder pronto volver a la «normalidad», aunque sea con medidas preventivas. Sería muy bueno para la economía. Un saludo

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